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jueves, 28 de mayo de 2020

Mapa de La Quietud (La Tierra Fragmentada 1, de N.K. Jemisin)





Prólogo


Aquí estás

Empecemos por el fin del mundo. ¿Por qué no? Superémoslo y pasemos a cosas más interesantes.

Antes que nada, un final un tanto personal. Algo sobre lo que ella no podrá dejar de pensar una y otra vez en días venideros, la imagen de su hijo fallecido mientras intenta buscarle sentido a algo que carece de él. Cubrirá el cuerpecito roto de Uche con una manta (a excepción de la cara, porque le da miedo la oscuridad) y se sentará impasible junto a él, sin prestar atención al mundo que se acaba en el exterior. El mundo ya ha terminado en su interior, y no es la primera vez que experimenta alguno de estos dos finales. Está curtida en mil batallas.

«Pero ya es libre», piensa en ese momento, y también más tarde.

Y son su resentimiento y su cansancio los que responden a esa pregunta velada cada vez que la perplejidad y la conmoción le permiten cuestionárselo:

«No lo era. No del todo. Pero ahora lo será.»

Pero necesitas un contexto. Volvamos a empezar por el final, pero desde un punto de vista continental.

Estamos en un mundo.

Uno como cualquier otro. Con montañas, llanuras, cañones y deltas de ríos. Lo de siempre. Es normal en todo, menos en su tamaño y su dinamismo. Es un mundo que se mueve mucho. Es como un anciano inquieto que yace en una cama: jadea y suspira, hace pucheros y se tira pedos, bosteza y engulle. Como era de esperar, los habitantes de este mundo lo han llamado la Quietud, una tierra de tranquilidad y fina ironía.

La Quietud tiene otros nombres. En otras eras lo formaban varias masas de tierra. Ahora es un continente grande, único y extenso, aunque en el futuro volverá a dividirse.

Muy pronto, en realidad.

El final da comienzo en una ciudad: la ciudad habitada más antigua, grande y magnífica del mundo. Se llama Yumenes, y en tiempos fue el corazón de un Imperio. Todavía es el corazón de muchas cosas, aunque el Imperio ha ido languideciendo desde su apogeo, como suele ocurrir con los imperios.

Yumenes no es única por su tamaño. Hay otras muchas grandes ciudades en esta parte del mundo, engarzadas a lo largo del ecuador, como un cinturón continental. En el resto del mundo, las aldeas no suelen convertirse en pueblos, ni los pueblos suelen llegar a ser ciudades, porque es difícil mantener una estructura social cuando la tierra hace todo lo posible por engullirlas. Pero Yumenes ha mantenido la estabilidad durante la mayor parte de sus veintisiete siglos de existencia.







La Quinta Estación, de la prestigiosa escritora N.K. Jemisin, primera parte de -obviamente- una trilogía situada en una tierra azotada por todo tipo de cataclismos geológicos, irónicamente llamada La Quietud. Aquí pueden leer el prologo.


Y también tenemos una reseña del siempre gracioso Geek Furioso de la Literatura:





lunes, 5 de febrero de 2018

¿Dónde estarías ahora si Pangea existiera todavía?

Cuando pensamos en el planeta Tierra tal y como lo conocemos, y en la forma que los humanos lo han concebido desde tiempos prehistóricos, resulta inevitable pasar por alto la palabra Pangea. Se cree que hace 335 millones de años este súper continente gobernaba el paisaje terrestre, comenzando a fracturarse de forma muy lenta hace 175 millones de años hasta resultar en los continentes que conocemos en la actualidad. 

mapa

En una realidad y época donde las fronteras son más relevantes que nunca, habría que preguntarse quiénes serían nuestros vecinos – y lo diferente que sería el mundo – si Pangea aún existiera.


Esto precisamente tenía en mente Massimo Pietrobon cuando creó Pangea Politica, un mapa conceptual que revela la distribución de los países que existen en la actualidad si Pangea aún existiera. “Reunir al mundo en una sola pieza de tierra representa un retornó a la unidad del planeta y entre la raza humana, a pesar de las divisiones que hacen a nuestros gobernantes sentirse bastante cómodos”, escribió el autor.


ubicacion
 

Y así, en el mundo recreado por Pietrobon, México seguiría colindando con los Estados Unidos y Guatemala, pero tendría como nuevo vecino a Colombia. África prácticamente domina el panorama colindando con Norteamérica, Sudamérica, Antártida, Europa y Medio Oriente, resaltando la grandeza del continente en el centro del mapa.
 
Aunque el diseñador destaca que la escala de algunos países pueden mejorarse – échale un vistazo a esta herramienta para verificar las dimensiones reales – para él, lo que importa es el concepto. 


Fuente 

domingo, 27 de agosto de 2017

Pangea “Toda la tierra”, el supercontinente perdido




Bueno, no perdido, porque ya sabemos donde están todas sus piezas, son los continentes actuales, que a fines de la era paleozoica y principios de la mesozoica estaban unidos en una gran masa de tierra.



Este mapa -de autor desconocido- nos muestra no solo a Pangea, si no a algunas criaturas primitivas de las que no estoy seguro si son o no contemporáneas al supercontinente, o si son licencia artística.